SESIONES NOVIEMBRE HATHA YOGA INTEGRAL

Hatha Yoga Integral (R)evolucionario
Noviembre: Martes 13 y Martes 27
De 20 a 22h

Es importante traer:
.Ropa comoda (que permita flexibilidad)
.Esterilla antideslizante o una alfombrita apropiada para yoga (si no tienes podemos hacer un pedido conjunto, escribe a vaciador34@gmail.com o lo vemos el propio día).
.Algo para taparse (tela, mantita)
.Un cojín 

Yoga significa unión.

Después de la disgregación absoluta del "Yo" y el "nosotrxs" como campo de batalla, guerra civil permanente, dictadura de la dispersión, desmembramiento y atomización más burda y salvaje, el yoga significa unión, re-alineamiento, control, equilibrio, unidad, con-centración, unidireccionalidad, expansión integradora de la consciencia en un permanente aquí y ahora. El yoga no "sirve" para nada, el yoga es. Es un camino (es una pluralidad de caminos que fluyen en común y en paralelo), es una actitud cuyo hilo conductor global consiste en la liberación del ser humano de sus limitaciones. Es un camino que ya practicamos, en mayor o menor medida, todas aquellas personas que vivimos movidas por la firme voluntad de crecer, experimentar y, ante todo, dejar de ser esclavas, tanto del exterior como de nuestros propios egos. Practicarlo de forma explícita no es más que una confirmación y una potenciación de esa fuerza que ya está ahí en forma de voluntad.

Gilles Deleuze escribía (a proposito de Spinoza): "¿qué puede un cuerpo?, ¿de qué afectos es capaz? Los afectos son devenires: unas veces nos debilitan, en la medida en que disminuyen nuestra potencia de obrar y descomponen nuestras relaciones (tristeza), y otras nos hacen más fuertes, en la medida en que aumenta nuestra potencia y nos hacen entrar en un individuo más amplio o superior (alegría)". En efecto, como indica más adelante, "vivimos en un mundo más bien desagradable, en el que no sólo las personas, sino también los poderes establecidos, tienen interés en comunicarnos afectos tristes. La tristeza, los afectos tristes son todos aquellos que disminuyen nuestra potencia de obrar. Y los poderes establecidos necesitan de ellos para convertirnos en esclavos. El tirano, el cura, el ladrón de almas, necesitan persuadirnos de que la vida es dura y pesada. Los poderes tienen más necesidad de angustiarnos que de reprimirnos, o, como dice Virilio, de administrar y de organizar nuestros pequeños terrores íntimos." Abandonar el paradigma del drama, deshacerse de esos afectos tristes que nos debilitan y nos despotencian; afectar incondicionalmente nuestro cuerpo con pasiones alegres, expansivas; subvertir este mundo enfermo que nos hace esclavos, no permitir la dominación, no permitirnos a nosotros mismos vehicular la dominación desde ese YO construido por el sistema sin nuestro permiso. Ese es el camino.


Aunque su origen no está claro, el yoga, como sistema, data de hace al menos 3000 años, y se presenta como una disciplina encaminada a potenciar, de forma total, la existencia de aquellas personas que la practiquen. Tomando como un continuo la mente, el cuerpo, los pensamientos, las emociones y las acciones, las diferentes sendas del yoga (Hatha Yoga, Raja Yoga, Jñana Yoga, Bhakti Yoga, Karma Yoga) pueden funcionar al unísono como un todo encaminado a la liberación y potenciación de la existencia humana mediante la expansión de la consciencia a todos los ámbitos de la vida.

Nosotras hacemos nuestro el yoga. Porque el yoga no es, al contrario de lo que algunos pretenden, ni una religión, ni una práctica espiritual de la New Age, ni una serie de ejercicios gimnásticos para adelgazar susceptibles de ser patentados con Copyright. Todas estas perversiones de su naturaleza se encuentran a la base de los prejuicios que muchas personas pueden sentir antes de practicar yoga hoy en día… hay que acabar con esto, no podemos entregarle a la mediocridad una de nuestras herramientas más potentes. Nosotras hacemos nuestro el yoga desde su sentido más profundo: con rigor, sin dogma (el dogma no es una opción), lo manipulamos libremente, mezclamos sus diferentes vías, escuelas y tradiciones; experimentamos con él. Desde la ternura, implacables ante los obstáculos. Sin prisa, sin pausa. Y empezamos por el cuerpo, por afectarlo de manera que, precisamente, aumente nuestra potencia. Empezamos por el cuerpo para restituirle su salud, su grandeza y su absoluta conexión con todo lo demás, para henchirlo de afectos alegres que nos llenen de amplitud.

Empezaremos por aprender a respirar, a movernos, a no movernos en absoluto, a encontrar la serenidad y la quietud, a ser conscientes de todas y cada una de las tensiones y distensiones que se generan en nuestro cuerpo-mente y controlarlas a voluntad, a hacernos fuertes, flexibles y ágiles, a equilibrarnos y a encontrar y mantener la salud a todos los niveles mediante el uso de prácticas milenarias de Asana (postura), Pranayama (técnicas respiratorias), Mudra (gestos o actitudes psíquicas, emocionales, devocionales y estéticas) y Bandha (llaves energéticas). Todo ello en aprendizaje y exploración a través de la experiencia directa.

Empezaremos por el cuerpo para "recordar" la inmensidad que existe en el mero hecho de su existencia, de su inmanencia. "El alma no está ni encima ni dentro, está «con», está en el camino, expuesta a todos los contactos, a todos los encuentros, en compañía de todos los que siguen el mismo camino, «sentir con ellos, captar al vuelo la vibración de su alma y de su carne». Justo lo contrario de una moral de salud. Enseñar al alma a vivir su vida, no a salvarla."

Enseñar al alma a vivir su vida, no a salvarla (¿de qué?); y hacerlo juntas. Eso es lo que entendemos por yoga. De eso se trata todo.

La revolución será feminista o no será. La revolución será anticapitalista o no será. La revolución se producirá desde abajo, desde un compartir horizontal y colectivo de los comunes, o no se producirá. La revolución surgirá de la descolonización de nuestras mentes y del libre flujo y equilibrio de nuestros cuerpos (al unísono en un gran nosotras), o no surgirá. Desde el abandono de la ignorante dispersión, desde el abandono del egoísmo y la banalidad de los apegos y aversiones construidos incontroladamente en torno a esa gran ficción que llamamos YO, desde el abandono del miedo a través de la superación de ese gran miedo del que se derivan todos los demás: el miedo a la muerte. La revolución será unión o no será.

Este camino puede y debe ser compartido. En eso estamos.

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